Mes: Abril 2016

 

Libro ‘Cómo Cuba puso a bailar al mundo’: Veinte años del Buena Vista

A veinte años de la aparición del Buena Vista Social Club surgen preguntas sobre la dimensión de un fenómeno musical inesperado. ¿Quién rescató la esencia de la década de oro de la música cubana a través del desaparecido Club Social Buena Vista? ¿Imaginó que su idea daría la vuelta al planeta entre vítores y aplausos durante los últimos veinte años? ¿Cuántas confluencias hicieron falta para que Omara, Compay, Eliades, Ibrahim, Rubén, Cachaito y Juan de Marcos, entre otros, se consagraran juntos en el Teatro Carré de Ámsterdam y en Carnegie Hall de Nueva York? ¿Cuánto de genio musical y cuánto de azar hubo en la conformación del fenómeno musical más internacional y exitoso proveniente de Cuba?

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¿Existió una estrategia previamente trazada para llevar el proyecto original Buena Vista social Club hasta lo que es hoy? ¿Veinte años después de su origen, la leyenda musical del Buena Vista encontrará herederos que perpetúen el goce del son y los boleros en escenarios internacionales? ¿Por qué un proyecto musical tan legítimamente cubano pasó casi desapercibido en el país que lo engendró? ¿Hasta qué punto el componente humano e idiosincrático de los maestros septuagenarios, octogenarios —y hasta nonagenarios— convirtieron ritmos tradicionales de una isla caribeña en éxitos superventas? ¿Cómo pudo esa eventualidad hacer que El cuarto de Tula retumbara en las paredes de la Casa Blanca? ¿Buscado o fortuito, estamos ante un suceso irrepetible? Todas las respuestas a estas preguntas están contenidas en este libro con la pericia de un narrador.

Su autor, Juan Carlos Roque, periodista, realizador y documentalista audiovisual cubano, reside en Holanda. Allí trabajó 18 años en la desaparecida Radio Nederland, donde produjo en el 2000 una serie de documentales radiofónicos con entrevistas a todos los fundadores del Buena Vista Social Club.

Dieciséis años después y coincidiendo con el concierto Adiós Tour del BVSC ha escrito el libro ‘Cómo Cuba puso a bailar al mundo. Veinte años del Buena Vista’. El libro está editado en formato digital e-PUB, PDF e impreso. Se vende en Amazon y en el portal de la propia editorial LibrosEnRed:

Roque Media reproduce un fragmento de algunas de las voces de los fundadores del BVSC., que con sus testimonios dieron lugar a este libro.

Es preciso advertir. Este ejemplar no es un compendio de entrevistas, son conversaciones —ni improvisadas, ni presurosas— con los artífices originarios del Buena Vista Social Club, dice la escritora y gestora cultural cubana Mariam Núñez Más, en el prólogo del libro. Son pláticas de cubano a cubano; de hermano a hermana y viceversa, pláticas que dan tregua y que “se tienen” al estilo cubano, saboreando las palabras y los silencios. Así lo dispuso el autor, que supo llegar a las profundidades— y por tanto a verdades nunca reveladas— contando con la ventaja de ser él un cubano tenaz y un periodista que goza de la indeleble reputación otorgada por su audiencia durante los años en que fungió como redactor jefe del Noticiero Nacional de Radio, en la emisora más escuchada de Cuba, Radio Rebelde.

Con ese aval y un encomiable don de gentes, Juan Carlos Roque convierte los diálogos en vigilia asertiva y extrae confesiones, titubeos y deseos que, a pesar de los aplausos y los éxitos, aún están por cumplir. Como él mismo ha dicho “es como descorrer las cortinas de una bonita habitación en penumbras y dejar que el sol entre en los rincones”, precisa Nuñez Más y agrega: Cuando en el año 2000, armado de pasión y paciencia, emprendió un viaje de retorno a La Habana para iniciar esta serie de entrevistas no imaginó que muchas de esas conversaciones comenzarían en penumbras para terminar con el sol refulgente del mediodía caribeño. Esa intimidad le permitió dar forma a lo inasible, al desbrozar las razones por las que, un proyecto musical tan legítimamente cubano, pasó desapercibido en el país que lo engendró. Con pericia de testigo omnisciente, también nos hace comprender cómo y porqué un fenómeno de masas como el Buena Vista Social Club sigue siendo capaz de seducir a excelsos cronistas musicales de los medios más especializados del mundo.

Tendemos a pensar que “lo colectivo” es un acierto humano. Y lo es. Las precisiones individuales, sin embargo, aportan una luminosidad intermitente a lo colectivo. Llevado todo esto a metáfora, es así como creamos firmamentos auténticos. La relación contextual de cada una de las individualidades intermitentes del proyecto BVSC conforman un universo propio en este libro. Todas señalan, con un breve haz de luz, a un mismo eje orbital. Sutilezas aparte, si ante la misma interpelación, se emitieran al unísono todas las respuestas grabadas, escucharemos claramente: “Juan de Marcos”.

Según Mariam Núnez Más, la clave está en cuáles fueron las preguntas recurrentes del autor y en la manera directa y vindicativa con que cada músico del proyecto dio su contestación. Luego están, por supuesto, la sencillez y el fair play de un grupo de artistas que, cuando ya estaban viendo el final, no solo de sus carreras, sino también de sus vidas, fueron impulsados por una súbita resurrección profesional y personal. La última entrevista concedida por Manuel Licea, Puntillita, está en estas páginas. Él que, aunque se incorporó al Buena Vista Social Club en conciertos posteriores, lleva el emblema de los fundadores ganado en aquel plano memorable con que Wim Wenders lo inmortalizó “alucinando” con los rascacielos de Nueva York junto a Ibrahim Ferrer.

Aquella visión me provocó el dicotómico impulso de acudir a rescatarlos y de dejarlos allí, para siempre, soñando. Este libro tiende, además, a trascender la problemática doméstica de una Cuba con cierto desaliño, pero con toda la dignidad del mundo concentrada en la resiliencia familiar y en la manera en que, en cada casa, no importa quién seas, te brindan un “buchito” de café y cierta alegría contagiosa. Con este afán, el autor deja atrás escenas endógenas –tan normalizadas entre nosotros, los cubanos— y se ocupa a fondo de desmitificar a las estrellas para elevar a la personas.

Aunque con pocas descripciones, dada la naturaleza respetuosa con que el autor ha querido tratar las opiniones de sus interlocutores, el “color local” avanza en todo el texto con una intensidad in crescendo. Cuba y sus circunstancias se infieren en sus notas introductorias; en los breves textos que hilan las entrevistas, y en la opinión de expertos comunicadores, cuyas voces autorizadas en los complejos intersticios de la promoción y la producción musical cubana aportan claves necesarias para que nuestras raíces sonoras sigan “moviendo” y conmoviendo dentro y fuera de Cuba, señala finalmente en el prólogo la escritora Núnez Más.

El autor sabe perfectamente que este es un libro útil para calmar la curiosidad que el proyecto BVSC suscita, por eso ha trenzado el ritmo, la sonoridad y las letras de sones y boleros con el tono distendido de las entrevistas. El autor sabe, de primera mano, que en su país la música se escucha desde temprano en cada esquina como paliativo para aliviar la pesadilla recurrente del hastío; por eso sus textos indagatorios están influidos por variables socioculturales y socioeconómicas exclusivas de Cuba.

Los antecedentes creativos y la producción radial y audiovisual del también realizador Juan Carlos Roque conforman un círculo especializado en torno a Cuba, los cubanos, Latinoamérica y las relaciones multiculturales con que da voz a comunidades y a habitantes de aldeas recónditas o de urbes mágicas. Su activismo le viene de raíz, es vocacional, así como el ejercicio de una profesión que desarrolla ahora en Roque Media Consulting, plataforma desde la que impulsa proyectos transmedia con la ductilidad de un narrador de historias cotidianas o trascendentes.